Qué es el Choque Femoroacetabular (CFA)?

La cadera es una articulación sencilla, consta de una bola (cabeza del fémur) que encaja y gira dentro de una copa (acetábulo). Debido a su sencillez tiene un gran rango de movimiento. El Choque o pinzamiento Femoroacetabular es el roce de la cabeza del fémur con el borde del acetábulo, lo que origina el desgaste progresivo del cartílago articular (artrosis) con una limitación de la movilidad y continuo dolor. Lo realmente importante de esta entidad es que con el tiempo, debido a ese roce continuado, el choque femoroacetabular acaba originando un desgaste en el cartílago de la cadera y finalmente una artrosis de cadera. Por lo tanto el tratamiento precoz de un choque femoroacetabular sintomático previene la aparición de una artrosis de cadera.

Se distinguen tres tipos de CFA: CAM. PINCER o MIXTO, según se origine el roce por un crecimiento óseo en el cuello del fémur, en el borde del acetábulo, o en ambos.

El paciente tipo suele ser un varón de entre 30 y 50 años, con una actividad deportiva intensa y que refiere un dolor de aparición lenta y progresiva, insidioso, sin un antecedente traumático claro.

Con mucha frecuencia el paciente llega a nuestra consulta tras un largo peregrinar por distintos médicos y fisioterapeutas con diagnósticos dispares como pubalgia, bursitis, o síndrome piramidal, por los que ha sido tratado con escaso éxito.

El dolor se puede localizar en la región lateral de la cadera (trocantérica), en el gluteo, el muslo o la rodilla. La localización más frecuente es en la ingle, pudiendo afectar de forma difusa hacia el pubis y aductores.

Al principio es un dolor intermitente, que se agudiza tras ejercicios prolongados (carreras de fondo, senderismo), posiciones mantenidos en flexión de cadera (conducción larga), golpear el balón, la práctica de artes marciales. Poco a poco se va haciendo más contínuo hasta aperecer con pequeños movimientos o traumatismos. Progresivamente se va limitando la movilidad de la cadera dificultando movimientos habituales como salir del coche o abrocharse los zapatos.

El Choque femoroacetabular es la causa más frecuente de dolor de cadera en los deportistas y es la causa más frecuente de artrosis de cadera en el adulto jóven.


Clasificación Choque femoroacetabular (CFA)

Clasificación Choque femoroacetabular (CFA)

PINCER

Un sobrecrecimiento anteroexterno del borde (techo) del acetábulo cubre excesivamente la cabeza femoral de tal forma que al flexionarse la cadera la cabeza del fémur choca con el reborde acetabular desgastándose.

CAM

En este tipo la cabeza del fémur pierde su forma esférica presentando una giba anterior y externa. Al flexionar y rotar internamente la cadera esta giba choca contra el reborde acetabular, que en este caso es de dimensiones normales. La giba, que no está recubierta de cartílago, roza desgastando el cartílago del acetábulo.

MIXTO

Es cuando ambas deformidades aparecen juntas, lo que conlleva deterioro del cartílago de a cabeza femoral y del acetábulo.

Clasificación del CFA

Estas alteraciones estructurales de la cabeza femoral se relacionan estrechamente con la aparición de artrosis precoz de cadera en adultos jóvenes. Aparecen en un 15% de la población total, siendo más frecuente el tipo CAM, que predomina entre los hombres. El tipo Pincer es menos frecuente, afectando preferentemente a mujeres. Es bilateral en el 80% de los casos.

El motivo por el que un Choque femoroacetabular origina una artrosis de cadera es el roce continuado del cuello femoral contra el borde del acetábulo en ciertas posiciones. Este roce va desgastando progresivamente el cartílago articular hasta producir el pinzamiento de la articulación en su parte superoexterna.

Al ser esta zona superoexterna una región que sufre grandes presiones, por ser la zona de carga por donde se transmite el peso del cuerpo del tronco hacia la pierna, cualquier daño en el cartílago avanza muy rápidamente hacia una artrosis polar superior, que es un tipo de artrosis mal tolerada por los pacientes y de muy rápida progresión. Este tipo de artrosis necesita la implantación de una prótesis de cadera en un corto espacio de tiempo desde que comienzan los síntomas. El paciente tipo suele ser un varón de entre 30 y 50 años, con una actividad deportiva intensa y que refiere un dolor de aparición lenta y progresiva, insidioso, sin un antecedente traumático claro.

Con mucha frecuencia el paciente llega a nuestra consulta tras un largo peregrinar por distintos médicos y fisioterapeutas con diagnósticos dispares como pubalgia, bursitis, o síndrome piramidal, por los que ha sido tratado con escaso éxito.

El dolor se puede localizar en la región lateral de la cadera (trocantérica), en el gluteo, el muslo o la rodilla. La localización más frecuente es en la ingle, pudiendo afectar de forma difusa hacia el pubis y aductores.

Al principio es un dolor intermitente, que se agudiza tras ejercicios prolongados (carreras de fondo, senderismo), posiciones mantenidos en flexión de cadera (conducción larga), golpear el balón, la práctica de artes marciales. Poco a poco se va haciendo más contínuo hasta aperecer con pequeños movimientos o traumatismos. Progresivamente se va limitando la movilidad de la cadera dificultando movimientos habituales como salir del coche o abrocharse los zapatos.

El Choque femoroacetabular es la causa más frecuente de dolor de cadera en los deportistas y es la causa más frecuente de artrosis de cadera en el adulto jóven.

Cómo se diagnostica un CFA?

El diagnóstico del Choque femoroacetabular es fundamentalmente clínico. Es frecuente el hallazgo casual en radiografías de cadera de deformidades óseas tipo Pincer o Cam pero que no causan ninguna molestia, por lo que no requieren tratamiento al no constituir un CFA. Lo habitual es que un paciente con un CFA sintomático es que haya llevado un largo peregrinar por traumatólogos generales y fisioterapeutas que han tratado sus molestias como una contractura de aductores, tirones en la cadera, bursitis o síndromes piramidales. El tratamiento aplicado mediante manipulaciones o antiinflamatorios han hecho mejorar transitoriamente el cuadro, para empeorar de nuevo al cabo del tiempo.

Ante un paciente con dolor en la cadera la radiología simple suele bastar para orientar el diagnóstico. En la radiografía de cadera se suele apreciar claramente el sobrecrecimiento del acetábulo o la giba de la cabeza.

La Resonancia Magnética con contraste (ArtroRMN) es la segunda prueba a realizar y nos ayuda a valorar las lesiones asociadas en partes blandas: posibles roturas del labrum acetabular y daños en el cartílago articular. Su existencia varían el tiempo quirúrgico y condicionan el pronóstico futuro.

Finalmente el TAC helicoidal con reconstrucción tridimensional permitirá a hacernos una idea espacial de la deformidad y nos ayudará a planificar preoperatoriamente las zonas de hueso a eliminar.

Radiografía simple de pelvis

Radiografía simple de pelvis

Resonancia Magnética de cadera

Resonancia Magnética de cadera

TAC con reconstrucción 3D

TAC con reconstrucción 3D

Todo CFA sintomático debe ser tratado precozmente, pues de forma irreversible evoluciona a una artrosis de cadera. Cuanto menor sea el daño causado al cartílago de la cadera por el roce, más rápida y completa será la recuperación. Por las peculiaridades anatómicas de la zona, la evolución de un CFA hacia una artrosis severa suele ser de 2 a 5 años tras el comienzo de los síntomas. Puesto que el único tratamiento que existe actualmente para la artrosis de cadera establecido es la colocación de una prótesis, el importante tratamiento precoz de un CFA sintomático para detener su evolución.

Evolución del CFA sintomático sin tratamiento

Puesto que las anomalías estructurales en la cadera que condicionan la aparición de un CFA son relativamente frecuentes, apareciendo en el 15% de la población, la cuestión fundamental es cuándo tratarlas. Cuando el paciente está totalmente asintomático no es necesario tratamiento alguno. Si debemos advertir al paciente con hallazgos radiológicos de CFA de la existencia de dicha anomalía, para que acuda a consulta ante molestias en pelvis, ingle, región glútea o muslo, que pueden parecer lesiones del tipo piramidal, bursitis, etc, pero que realmente se deben al CFA.

Una excepción se produce en los casos en los que un choque femoroacetabular es diagnosticado casualmente en una radiografía, y el paciente es totalmente asintomático. Se debe realizar una Resonancia Magnética de la cadera, y si hay evidencias de desgaste, de adelgazamiento del cartílago, se debe operar aún estando asintomático. Cada vez es más frecuente encontrar pacientes en la consulta con mínimas molestias en la cadera, a las que apenas habían prestado atención, y al hacerles un estudio radiológico presentan una artrosis avanzada de la articulación.

Todo CFA sintomático debe ser tratado precozmente, pues de forma irreversible evoluciona a una artrosis de cadera. Cuanto menor sea el daño causado al cartílago de la cadera por el roce, más rápida y completa será la recuperación. Por las peculiaridades anatómicas de la zona, la evolución de un CFA hacia una artrosis severa suele ser de 2 a 5 años tras el comienzo de los síntomas. Puesto que el único tratamiento que existe actualmente para la artrosis de cadera establecido es la colocación de una prótesis, el importante tratamiento precoz de un CFA sintomático para detener su evolución.

Tratamiento del CFA

Actualmente el tratamiento de elección para el choque acetabular es la Artroscopia de Cadera. Mediante la artroscopia podemos eliminar la giba del cuello del fémur (condroplastia femoral) en los CFA tipo CAM o resecar el excesivo reborde acetabular (condroplastia acetabular) de los defectos tipo PINCER.

Mediante la artroscopia también podemos reparar las lesiones del labrum frecuentemente asociadas a estas patologías. Incluso, si el labrum es irreparable o está calcificado, se puede realizar un autoinjerto con tendones del recto anterior o fascia lata fijándolo mediante arpones intraóseos.

Resección de la giba CAM

Resección de la giba CAM

Imagen radioscópica intraoperatoria en la que se observa la joroba a la izquierda y el aspecto normal del cuello femoral tras su resección.

Fresado artroscópico

Fresado artroscópico

Con una fresa de 4 mm se elimina progresivamente el crecimiento de la cabeza femoral que originaba el choque femoroacetabular.

Estado final de la cabeza femoral

Estado final de la cabeza femoral

Conformación de la cabeza femoral tras ser remodelada. Esta imagen artroscópica se corresponde con la imágen radiológica de la primera foto a la izquierda.